viernes, 10 de febrero de 2012

Capítulo 2 - De tiendas en la Gran Vía

     Tras recibir el permiso de mi madre para irme de compras, metí el dinero que me entregaron mis progenitores en un monedero que luego introduje en la mochila; metí la BlackBerry al bolsillo de mi pantalón de nuevo y me puse mi cazadora otra vez. Salí a la calle y el viento volvió a mover mi pelo ondulante en el aire. En ese momento, una hoja de papel de periódico se estampó contra mi cara por la fuerza del aire; maldije aquella página por lo bajo. No tardé en oír un: ‘’¡Perdóneme!’’ desde la otra punta de la calle, donde estaba el puesto que daba cobijo al quiosquero en aquella tarde madrileña con tanto viento.
     Coloqué mi mano sobre mi frente en señal de búsqueda de algo; sin duda estaba buscando una tienda cerca de mi casa. Divisé a lo lejos el brillante letrero publicitario de la marca de tónica Schweppes. Este letrero me trajo grandes recuerdos de cuando era pequeña e iba de viaje a Madrid. Recuerdo correr entre los pilares de las obras, recuerdo ir a una churrería donde hacían unos sándwiches con yema de huevo, recuerdo entrar a las tiendas y perderme en su inmensidad…
     Volví a la realidad porque otra ráfaga de viento azotó mi rostro. Me puse vaselina en los labios; sabía que se agrietarían con esas rachas de aire ajetreado.
     Me puse en marcha hacia la calle de abajo. Crucé por un paso de cebra colosal que casi no me dio tiempo a pasar. Seguí bajando por la Gran Vía hasta que por fin, a lo lejos, pude apreciar el letrero del Pull&Bear. Mientras que caminaba, con más prisa, hacia la tienda, tropecé varias veces con la numerosa gente que paseaba, así que, me tocó pedir perdón varias veces.
     Llegué a la tienda, y cuando había elegido una sudadera y unos pantalones, saqué la cuenta con el móvil de cuánto me quedaría. Era suficiente para ir a tres tiendas más, visto esto, pagué la ropa y me fui con las bolsas en mis manos.
     Estaba feliz, no solo porque me gustaba ir de tiendas, sino porque estaba en Madrid, y esa iba a ser mi casa a partir de ahora. Siempre me había gustado aquella ciudad y pensaba que me iba a amoldar fácilmente; lo cierto es, que con tanta gente y tanto automóvil circulando, la vida de una chica de doce años en Madrid era un poco difícil. Pero no tardaría en acostumbrarme.
     Estaba delante de la tienda cuando volví la vista hacia la calle de enfrente. Estaba a una distancia considerable, pero pude saber que estaba en la zona de todos los comercios. Enfrente de mí se alojaban tres de las tiendas más famosas una junto a otra.
     Entré a las tres. En una me compré dos camisetas de manga corta, en otra una chaqueta y en la última otra sudadera. Sorprendentemente, me sobraron diez euros; era porque estábamos en rebajas, supongo.
      Volví a subir por la calle para volver a casa. Entonces, la gente empezó a aumentar en número. Me sentí perdida, insignificante, diminuta. Eso me frenó bastante, pero esperé a que se descongestionara aquello y volví a subir. Tenía voluntad de hierro, así que, no pararía hasta conseguir lo que me proponía.
     Llegué a la puerta del recibidor de mi piso tras media hora de caminata por la Gran Vía. Resulta extraño, ¿verdad? Una niña de doce años caminando sola por Madrid con bolsas de tiendas en la mano. Cualquiera que me viera podría pensar que me han abandonado y me ha tocado la lotería.
     Abrí la puerta de cristal que daba paso al hall de mi finca. Para mi sorpresa, encontré allí a mis padres. Iban arreglados; mi madre con el bolso, el pintalabios puesto, la sombra de ojos… Y mi padre con su estilo: camisa por dentro de los pantalones.
     -¡Papá, mamá! Ya he vuelto. Mirad lo que he comprado… –los saludé metiendo la mano en las bolsas.
     -Ya lo veremos luego –cortó mi madre, pero sonriendo para no ofenderme-. Tu padre y yo hemos comprado unas entradas por Internet para un teatro. Es una obra de adultos, lo siento, pero no puedes venir.
     -Sin problema mamá, me quedaré en casa con el ordenador. Además, aún me quedan cosas que arreglar en mi cuarto –dije sonriendo.
     Mi madre me dio las llaves del piso; yo les quité el llavero porque me repelía. Era horrible.
     Como teníamos un pendrive de esos que incorporan Internet, no teníamos problema en mudarnos y seguir teniendo red.
     Mi madre hizo un gesto de despedida con la mano y mi padre la imitó. Yo esperé a que salieran para meterme al ascensor.
     Ya arriba, fui a mi habitación y saqué el portátil de la maleta; además, cogí los cascos y los conecté a la BlackBerry para escuchar música. Me tiré una hora así. Me conecté al Tuenti y estaban todos mis amigos conectados y ví que me habían dedicado una foto de despedida. Sonreí al ver la imagen de todos reunidos, aunque se llevaban algunos fatal, solo para dedicarme una fotografía de adiós. En ese momento me habló Natalia, que estaba conectada:
     -¡¡¡Jessi!!!
     -Hola Nata.
     -¿Qué tal por Madrid?
     -Pues por aquí genial, hay un montón de tiendas. Hoy me he comprado más ropa que nunca.
     -Me alegro por ti, guapa.
     -No digas tonterías que me sonrojo y lo sabes.
     -Jajaja. Tonta que eres.
     -Bueno, me tengo que ir, aún me quedan cosas que arreglar por aquí. ¡Un besito!
     -Adiós guapa, un beso.
     Cerré el ordenador, paré la música y me tiré en la cama. Respiré hondo. Me sentía bien.
     Por la ventana entraba la suave luz del atardecer. Salí a la pequeña balconada para disfrutarlo. Estuve solo cinco minutos asomada porque el frío entraba en la casa y se quedaría helada. Volví a entrar y recogí un poco el ordenador y la ropa que había comprado. Me duché, me sequé el pelo y me puse el pijama porque ya eran las nueve y media. ‘’Mis padres estarán al caer’’, pensé. Y así era; diez minutos después de que yo acabara de arreglarme ya estaban aquí. Los saludé y le enseñé a mi madre lo que había comprado en la Gran Vía. Le gustaron mucho las sudaderas.
     Me acosté después de cenar unos espaguetis instantáneos que habíamos traído de mi anterior pueblo. La cama de mi nueva casa era más cómoda que la otra; estaba mullida, me gustaban las camas mullidas. Me tumbé y me cubrí con el edredón. Tenía un poco de frío pero se pasaría en cuanto llevase más tiempo metida entre las sábanas.
     De pronto oí un pitido y una vibración que provenía del final de mi cama. Era mi móvil. Me habían mandado un mensaje. Había sido Inma; en el mensaje me deseaba buenas noches, que esperaba no haberme despertado y que si era así lo sentía. Le respondí: ‘’No me has despertado, pero no crees que estas no son horas de enviar mensajitos a personas que se acaban de mudar??’’. Al cabo de unos minutos me respondió diciendo que eran solo las once, y que yo era una exagerada. Me entró la risa floja al leer esto. Las dos teníamos los fines de semana gratis, así que no había problema con el dinero. Volví a mandarle un mensaje: ‘’No soy una exagerada, pero tú ya sabes que me acuesto pronto porque soy una vaga’’. Esta vez pasaron diez minutos hasta que respondió con una simple risa. ¡Una simple risa! ¡Ahora que me había desvelado y ya no tenía ganas de dormir! ‘’Pues ahora le voy a dar la noche a ella’’ pensé. Y empecé a enviarle cosas absurdas desde mi cama.
     ¿No es increíble cómo una red puede unir a unas amigas a las que separan cientos de kilómetros? Una red que los padres han tratado de eliminar de las vidas de los jóvenes tantas veces. Es cierto que nos pasamos gran parte de nuestra vida utilizándolas, pero es que cuando las utilizamos para una causa importante ya cambia la cosa… Pero bueno, me he ido del tema.
     El caso es que se hicieron las once y media y el número de mensajes entre Inma y yo llegaban a los treinta o más. Me entró el sueño entonces, así que, me despedí de Inma y me fui a dormir. Recuerdo el último mensaje de ella: ‘’Buenas noches, pelotilla de carne, que sueñes con los ángeles madrileños de tu nueva casita (;’’. No sé si esto de la ‘’nueva casita’’ era una indirecta, pero no creo, Inma tiene buen corazón y no iría con ningún mal.

2 comentarios:

  1. Me encanta :)) Espero que subas más pronto y las cosas empiecen a ponerse interesantes :P
    ¡Un beso! :)

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  2. Intentaré subir lo más rápido que pueda, pero tengo faena últimamente $: Aún así lo intentaré.
    Un besazo <3

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